San Juan Bautista

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viernes, 27 de marzo de 2015

Verdadera y falsa santidad (1962) – Maurice Pinay


            Los altos jerarcas de la Iglesia y los dirigentes políticos seglares que luchen por salvar al cristianismo en trances tan difíciles, deberán estar resueltos no sólo a sufrir agresiones de todo género por parte de las fuerzas revolucionarias del judaísmo, sino también de los sucesores de Judas Iscariote, que dentro del respetable clero están haciendo el juego, en una forma o en otra, a las fuerzas  de Satanás. Esos nuevos Judas has usurpado, con osadía, altos rangos de la Santa Iglesia y desde ahí podrán lanzar los ataques más tremendos, más demoledores y más dolorosos en contra de los que luchan en defensa de la Cristiandad y de sus naciones gravemente amenazadas. Que Dios Nuestro Señor dé fe, fortaleza y perseverancia a quienes imitando a Cristo, estén dispuestos a tomar su cruz y seguirlo en esta hora decisiva para los destinos del mundo.

            Esta es la verdadera santidad que Cristo definió diciendo: “¿Quieres salvarte? Guarda los mandamientos. ¿Quieres llegar a la perfección (santidad? Déjalo todo, toma tu cruz y sígueme”. La santidad definida por Cristo es renuncia de todo, riquezas, diversiones, etc., para tomar la cruz y seguirlo en la lucha contra el mal. La vida pública de Cristo fue de prédica y de una lucha constante y enérgica contra la Sinagoga de Satanás y contra el pecado y el mal en general, practicando la virtud en grado sumo.

            La verdadera santidad radica en imitar a Cristo en todo, tal como lo hicieron San Juan Crisóstomo, San Atanasio y los otros santos de la Cristiandad. La santidad requiere la práctica de la virtud en grado heroico; cualquier otra santidad distinta de la definida por Cristo Nuestro Señor es una falsa santidad farisaica, inventada por ciertos clérigos y ciertas organizaciones que adulan a los incautos haciéndoles creer que se pueden hacer santos fácil y cómodamente e incluso amasar fortunas personales, con el fin –oculto, por cierto- de convertirlos en satélites espirituales y sobre todo de impedir que participen activamente en las luchas que libren los patriotas de los países católicos para salvar a su nación de la conquista judía, de los progresos del comunismo y de una revolución roja que reduzca a tales incautos a la esclavitud, expropiándoles todos sus bienes.

            Por otra parte, Cristo Nuestro Señor –al luchar activamente contra Satanás y su Sinagoga y contra el mal en general- asumió una actitud “anti-Satanás”, “anti-Sinagoga de Satanás” y “anti-mal” en general. La novedosa actitud de ciertos clérigos y seglares que dicen condenar todos los “antis” además de ser notoriamente herética (porque hipócritamente, aunque sin decirlo expresamente, condena al mismo Cristo, que sostuvo una actitud “anti” en los terrenos antes mencionados) tiene el propósito de paralizar la lucha anticomunista, ya que ésta va en contra del imperialismo judaico. Es indispensable que en esta batalla anticomunista colaboren activamente las mayorías populares como único medio de evitar que la nación entera caiga en las garras de la horrible esclavitud comunista. Por otra parte, es sumamente sospechoso que estos clérigos y seglares que dicen condenar todos los “antis”, un buen día lancen ataques o permitan –sin luego condenarlos- que otros miembros de su organización los lancen, precisamente, en contra de los libros, caudillos u organizaciones patrióticas que heroicamente están luchando por impedir que sus naciones caigan en las garras del judaísmo y del comunismo. Al incurrir en esta contradicción, las personas honradas, patriotas y bien intencionadas que con engaños han caído bajo la influencia y en las redes de esas hermosas organizaciones erigidas para atraparlos, deberán abrir los ojos y darse cuenta del hábil engaño de que han sido objeto y liberarse de la influencia espiritual y social de esos fariseos, que cual sepulcros blanqueados ocultan su complicidad con la Sinagoga de Satanás bajo la falsa apariencia de una ostentosa y farisaica piedad religiosa y de un hipócrita y falso apostolado cristiano (43).


Maurice Pinay - "Complot contra la Iglesia" - T.II. Cap. 7  - 1962

[43] Lo acabado de insertar esa falta santidad y esa censura de los “antis” es una adición hecha por los autores de este libro en sus nuevas ediciones en vista del grave mal que están haciendo, en los países católicos, los clérigos y seglares que propagan esas ideas, ya sea en lo individual o por medio, sobre todo, de organizaciones genialmente concebidas y hermosamente estructuradas que narcotizando a sus adherentes con una falsa mística, les impiden realizar una lucha eficaz en contra del comunismo y del poder judaico oculto que lo dirige y lo propaga; en cambio, toleran que se calumnien.



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miércoles, 25 de marzo de 2015

El Putsch de la misericordia - Patrizia Fermani


  Y finalmente llegó el gran golpe de efecto. De parte de un actor consumado y experto, pero sobre todo de una voluntad de hierro y un ego desmesurado.

Traducción por Flavio Infante




  Bergoglio fue llevado al balcón de las bendiciones por aquellos que pensaban que había llegado el momento de hundir finalmente la barca de Pedro. Al pueblo de Dios le bastó que le lanzasen sin costo alguno los maníes de la demagogia, aquella demagogia que después del sesenta y ocho conmovió a las clases media-altas seducidas por el pobre fingido. El amor masoquista de los sacerdotes conciliares hacia los enemigos oficiales de la Iglesia de Cristo debía ser finalmente correspondido. Así, cada maitresse à penser de Repubblica y alrededores podía gritar al mundo que la Iglesia ha muerto y luego ¡viva la nueva Iglesia!, por definición otra respecto de la anterior: exiliado un Papa, se crea una nueva Iglesia.

  ¿Pero en qué consiste la nueva Iglesia, ya no más católica romana? Es la que debe conquistar la primacía superando incluso al protestantismo para ponerse al servicio y a remolque del siglo. Precisamente al servicio de la ola que está arrasando una civilización junto con su religión, después de la aniquilación de la filosofía y de la estética. Sólo la moral había sobrevivido por un tiempo a la filosofía y la estética por estar ligada al espíritu de supervivencia de la sociedad y los individuos. La Iglesia oficial con su Magisterio trataba de mantener con vida a la moral cristiana, por muy debilitada que ésta estuviese. Benedicto XVI lo advirtió: si se abandonan los principios y se reemplazan con la libertad de la nada y de su horror, no se salvará nadie. Había lanzado la última alarma antes de que se desatara la guerra. Los principios se han suprimido, sustituidos por la libertad de la nada, para la nada y para su horror.

  El sínodo de la familia fue establecido por Bergoglio como asamblea constituyente con la tarea de decretar el fin de la Iglesia católica, con el repudio de su enseñanza a partir de la moral de la familia. El programa de esta muerte anunciada está todo detallado en el párrafo 9 de la Relatio final del sínodo del 2014, que pasó a ser la base para el sínodo definitivo de octubre próximo. Merece una lectura cuidadosa. Leemos que se debe tener en cuenta principalmente esto: «... los individuos tienen una mayor necesidad de cuidarse a sí mismos,... de conocerse  interiormente, de vivir más en sintonía con sus propias emociones y sus sentimientos, de buscar relaciones emocionales de calidad», por las cuales «esta legítima aspiración puede estimular el deseo de comprometerse en la construcción de relaciones de donación y reciprocidad creativas, responsables y solidarias como aquellas familiares», «... el desafío para la Iglesia es el de ayudar a las parejas en la maduración de la dimensión emocional y en el desarrollo afectivo...»; y más adelante, en el párrafo 10 -que en honor a las banderas mencionará al menos al amor conyugal- se expresa la queja de que «muchos tienden a permanecer en los estadios primarios de la vida emocional y sexual».

  El alcance de este pasaje representa probablemente el verdadero manifiesto de la nueva iglesia de Bergoglio, que no tiene más nada que ver con la teología y la moral católica. Es el verdadero manifiesto de una revolución que debe ser proclamada oficialmente. Aquella que suprime el alma y consagra al ídolo de la materia.
  
  Cuando Jesús se encuentra con la mujer adúltera, no le pregunta cuál haya sido el "camino" psicológico que la condujo a la traición de su marido, cuáles fueron las pulsiones y las emociones por las que dejó llevar. No hace indagaciones psicológicas, sino que le dice simplemente: «vete y no peques más». Le ordena apelar a la voluntad y orientarla por los caminos del bien. Habla del pecado que supone la transgresión del mandamiento divino. Habla al espíritu de la mujer porque el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, tiene la capacidad de reconocer el bien y es susceptible de perseguirlo: tiene la sabiduría dada por Dios y la voluntad para hacerla fructífera. La transgresión ocurre cuando el hombre, por soberbia, piensa alcanzar una sabiduría superior a la que se le dio y ordenar su propia voluntad en una dirección opuesta a la deseada por Dios Creador y revelada por Jesús a la conciencia del hombre individual.

  Así a la Iglesia le ha sido dada la tarea de perpetuar la paideia cristiana dirigida a la salvación del alma a través de la búsqueda del bien que conduce a la virtud y a la felicidad duradera, a despecho de las tentaciones y de la tiranía de la materia. La Iglesia se ha dedicado a esto durante siglos, más allá de las insuficiencias y de las caídas de sus hombres

  Pero he aquí que en la visión del programa sinodal no hay nada de todo esto. No hay ninguna indicación del bien a realizar y del mal que hay que evitar, de la dirección que ha de darse a la voluntad. No consta la preocupación por la salvación de las almas, sino por el bienestar de los cuerpos y de las mentes. No hay una apelación a la razón humana conformada al logos divino revelado por Cristo, sino más bien la atención obsequiosa a lo irracional que, abandonado a sí mismo, se convierte en la anti-razón capaz de alumbrar monstruos. La Iglesia tendría que enseñar aquello que los discípulos ya saben hacer muy bien por sí mismos: secundar impulsos, buscar emociones, trocar el bien por el bienestar, dejar a un lado la razón y hacer lugar precisamente a lo irracional, como sugieren los sofistas anteriores a Sócrates y como predica el relativismo moderno. Por otra parte, incluso fuera de un punto de vista religioso, habría que recordar con Jaspers que «rebelándonos contra la razón se elude el elemento dialéctico de reflexión y se deviene bárbaros en el sentido griego de la palabra, es decir, hombres que hablan un lenguaje sin sentido. Para este tipo de irracionalidad valen las palabras de Mefistófeles: "desprecia saber y razón, facultades supremas del hombre, deja que el espíritu de mentira te enrede más y más en obras de engaño y de hechizo, y yo te tendré ya en mi manos"».

  Ciertamente la barbarie posmoderna no necesitaba  estímulos "pastorales". Para ella trabajan a tiempo completo movimientos homosexualistas, pornografía y blasfemia, Marco Pannella y Bill Gates, Elton John y la OMS, el abortismo de cualquier color, la cultura de la muerte. Los frutos más recientes son aquellos innombrables de aquel tipo genial que a través de la inseminación artificial pudo producir el embarazo de su madre. Sin tener todavía el impulso -lo que sería beneficioso para ambos- de cegarse con sus propias manos como el inculpable Edipo. Y sin embargo, y a pesar de todo esto, según la visión del mundo propagada por Bergoglio y otros marcianos (en el sentido de "acuartelados en Santa Marta"), la Iglesia no debe enseñar lo que es objetivamente bueno, los comportamientos no deben estar orientados a lo que es bueno para todos y que podría ser irradiado por todos, sino que deben dirigirse a la satisfacción de todas las fuerzas que corresponden a la subjetividad irracional del hombre, al mundo de las pulsiones y de las emociones, la única lente con la que leer la realidad para adaptarla a las propias particulares exigencias. Es evidente que en este marco no hay lugar para ninguna otra norma que guíe las acciones humanas y ofrezca incluso un criterio objetivo de juicio.

  Por otra parte la masa festiva, hambrienta de los maníes demagógicos, parece también totalmente inconsciente de lo que está sucediendo e incapaz de prever lo que va a pasar, entre el ruido de los medios y las voces persuasivas de aquellos sacerdotes que se sienten también felizmente liberados.

  Pero algunos en la Iglesia, así como entre los fieles, han advertido la traición al Evangelio y a su Iglesia milenaria, y no quieren ser partícipes. Algunos no temen hablar alto y claro. Son hombres que no se dejan intimidar por las prepotencias patronales ni por la indolencia de sus hermanos, y tanto menos por la propaganda de régimen clérigo-comunista. Por lo que el resultado del sínodo podría darse menos por descontado que cuanto se lo haya tratado de disponer. He aquí, entonces, el golpe de mano. He aquí la idea formidable de otorgarle veste sacra al programa político revolucionario. Basta con ponerlo en la forma solemne del jubileo. Aquel que ocultará, incluso a los desconcertados y a los ignorantes o confundidos, la subversión de la misión de la Iglesia bajo una carga de pathos religioso. La misericordia de Bergoglio, la amnistía general con cancelación retroactiva del pecado, tiene que tener una veste teológica y sacra capaz de anonadar cualquier resistencia.

  Para las religiones primitivas la exaltación mística  representaba  también la sublimación de lo irracional y de la carnalidad. El jubileo de la misericordia de Bergoglio apunta a la sublimación de los nuevos ritos de la modernidad asumidos como ritos de la nueva Iglesia del tercer milenio, ecuménica, atea y popular, y producirá por la fuerza misma de las cosas su consagración definitiva. Un Vangi cualquiera podrá forjar a su manera la estatua de la nueva misericordia para poner en lugar del San Pedro que bendice.

  La monarquía papal ha sido ya sustituida, en medio de la indiferencia general, por la dictadura papal. Una vez disuelta la asamblea constituyente, se verá. Bergoglio dice tener poco tiempo. Pero no porque, como algunos piensan, esté ya entrado en años. Piensa tener poco tiempo porque la revolución, para ser eficaz, debe jugar con el factor sorpresa, y tal vez en el intento de domesticar a los fieles y de acostumbrarlos a todo, se haya abusado un poco de las sorpresas, y hasta la náusea. Hay poco tiempo porque la resistencia, ya preparada para lo peor, quizás se esté organizando, y los frutos de la nouvelle vague vaticana empiezan a resultarles demasiado gravosos incluso a los simpatizantes de la primera hora.


  Si se neutralizan de prisa las resistencias, luego con la misericordia que todo libera, que abre las puertas de la moral cristiana a la creatividad del siglo, todos se sentirán ebrios y liberados. Se podrá incluso arrasar la basílica vaticana al igual que la Bastilla, aunque hace ya tiempo, aun allí, no haya casi nadie para defenderla. Mientras tanto, el Jubileo de la Misericordia se anuncia como la Declaración de Derechos del '89: aquellos que hoy se han convertido, bajo remozados despojos, la carta del suicidio de una civilización.


Patrizia Fermani


Visto en: In Exspectatione


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martes, 24 de marzo de 2015

La Libertad y la Gracia – Charles Péguy




  Es un problema – dice Dios – si sostengo demasiado a los hombres mientras nadan, nunca aprenderán a nadar, nunca madurarán en la adversidad. Pero si les sostengo poco, corro el riesgo de que se me ahoguen. Si les protejo demasiado poco, pongo en peligro su salvación. Pero prefiero el riesgo. ¿Qué íbamos a hacer con una salvación que no fuera libre y arriesgada? La libertad es el mismo centro del hombre y mi más bella creación en el hombre, la más irrevocable, la más necesaria.

~ • ~

  Es preciso que la libertad salga al encuentro de la gracia. El hombre es una ciudad sitiada. El pecado es un bloqueo perfectamente organizado. La gracia es un ejército real que viene en socorro de la ciudad sitiada. Pero es preciso que la libertad del hombre haga una salida y vaya al encuentro del ejército que viene a socorrerle.

  Por la creación de la libertad del hombre y por el ejercicio de esta libertad, Dios se ha puesto en dependencia del hombre. Si la plaza no es socorrida, se pierde. Pero si ella no se socorre a sí misma con esta salida, también se pierde.

  Es un desastre doble… Cuando uno deja de encontrar a otro, los dos dejan de encontrarse. La falta del hombre hace fallar a Dios mismo. Cuando la gracia no encuentra la libertad, tampoco la libertad encuentra la gracia. Este fallo siempre es doble.



Charles Péguy – “Palabras Cristianas” – Ed. Sígueme – Salamanca 1982. Págs.98-99



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jueves, 19 de marzo de 2015

El Papa aprobó el documento más chocante en la historia de la Iglesia de Roma - RORATE CÆLI


  Fue lo que los Italianos llaman un “segreto di Pulcinella”, es decir, un secreto a voces: el Papa era personalmente consciente y personalmente aprobó la Relatio post disceptationem, el informe “intermedio”, lanzado el lunes siguiente de la primer semana de la Asamblea Extraordinaria 2014 del Sínodo de los Obispos “sobre la Familia”

  Lo que ha sido llamado por muchos prelados un “desastre” o “inaceptable”, el primer documento oficial de la Iglesia de Roma aceptando nociones muy curiosas (incluyendo los aspectos “positivos” de las “relaciones” entre personas del mismo sexo), la relatio post disceptationem obviamente había sido preparada, por la velocidad y lo asombroso (para los estándares del Vaticano) del hecho del lanzamiento simultáneo en varias traducciones, mucho tiempo antes del Sínodo por los grupos de presión, incluyendo el Cardenal Baldisseri, con la influencia principal del Arzobispo Bruno Forte. Ahora, el Cardenal Baldisseri, maestro de todos los asuntos relacionados con el Sínodo, ha revelado con indiferencia cuando se le preguntó (según lo informado por Aleteia y por la espléndida Hilary White para LifeSiteNews) que el Papa había sido personalmente consciente de ello y había aprobado personalmente el contenido del informe.

  También ha dejado en claro que los párrafos no aprobados del informe final fueron incluidos como parte del documento principal (en total contradicción con cualquier supuesta noción de “sinodalidad” o consenso) por orden papal directa.

  Por lo que sabemos, el historiador Francés Christophe Dickès fue el primero en decir en ese momento, inmediatamente después de la publicación de la relatio intermedia, que su publicación no hubiera sido posible sin el pleno conocimiento y aprobación por el Papa.

De LifeSiteNews:

  “Los documentos fueron todos vistos y aprobados por el Papa, con la aprobación de su presencia”, dijo Baldisseri. “Incluso los documentos durante el  Sínodo [Extraordinario], como la Relatio ante disceptatationem [informe preliminar], la Relatio post disceptationem [informe provisional], y la Relatio synodi [informe final]  fueron vistos por él antes de que fueran publicados”.

  “Este punto es importante no sólo por su autoridad, sino que también tranquiliza al Secretario General”, el Cardenal añadió – “irónicamente”, de acuerdo a Aleteia.

  En sus secciones más controvertidas, la Relatio post disceptationem, o “informe después del debate”, preguntó si “aceptar y valorar la orientación sexual [de los homosexuales]” podría alinearse con la doctrina Católica; propuso permitir la Comunión para los Católicos divorciados y vueltos a casar, en un “caso por caso”; y dijo que los pastores deberían enfatizar los “aspectos positivos” de los estilos de vida que la Iglesia considera gravemente pecaminosos, incluyendo el nuevo matrimonio civil después del divorcio y la cohabitación prematrimonial.

  Las cláusulas más controvertidas quedaron fuera del informe final del Sínodo, la Synodi Relatio, pero muchos críticos han pedido al Vaticano, sin embargo, anular el documento provisional.

  El Cardenal Baldisseri también confirmó que el Papa ordenó que varias secciones controversiales de la propuesta  Relatio synodi, o reporte final, se incluyeran en la versión publicada a pesar de que no pudieron conseguir los dos tercios de votos necesarios de los padres sinodales.

   “Fue decisión del Papa incluir los puntos que no recibieron los dos tercios de mayoría “, dijo.

  “El Papa dijo: ‘Estos tres puntos recibieron una mayoría absoluta. Por tanto, no fueron rechazados con un ‘no’, ya que recibieron más del 50 por ciento de aprobación. Por tanto, son asuntos que aún necesitan ser desarrollados. Nosotros, como Iglesia queremos un consenso. Estos textos se pueden modificar, eso está claro. Una vez que ha habido una reflexión más profunda, pueden ser modificados’.

  Estas secciones se volvieron a publicar como parte de los Lineamentos, sin una nota de que fueron rechazadas, que se envió a los obispos del mundo para su discusión en la preparación para el próximo Sínodo en Octubre de 2015.


[Traducido por Eduardo Alfaro. Artículo original]

RORATE CÆLI

Visto en: Adelante la Fe

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martes, 17 de marzo de 2015

Progresismo judeo-masónico en la Iglesia (1968) - P. Julio Meinvielle


   Hace apenas unos años, Cruz y Fierro publicó de Pierre Virrion “El Gobierno Mundial y la Contra-Iglesia”. Allí aprendimos a conocer los planes novísimos que la Alta Masonería estaba ejecutando en el mundo occidental para llegar al gobierno mundial, tanto en el plano económico-político como en el religioso.

  Este nuevo libro… viene a revelarnos en qué consiste el misterium iniquitatis de que habla el Apóstol (II Tes. 2, 7). El misterio de la iniquidad consiste precisamente en que el “Aparato publicitado de la Iglesia” que debía servir para llevar las almas a Jesucristo, sirva en cambio para perderlas y esclavizarlas al demonio. Aquí está el “misterio de la perversidad”: Que la sal se corrompa y deje de salar (Mt. 5, 13). Fíjese bien el lector que no decimos que la Iglesia deje de llevar almas a Jesucristo. La Iglesia es indefectible y durará como tal hasta su fin. Pero la Iglesia de Jesucristo puede no identificarse con el “Aparato publicitado de la Iglesia. La Iglesia de Jesucristo puede mantenerse en las almas fieles a la doctrina que se conservaría en algunos sacerdotes y obispos adheridos a la Cátedra del Pontífice de Roma, mientras que el Aparato mismo de lo que el mundo conoce como Iglesia puede seguir otra doctrina y otra pastoral elaborada por la soberbia de los grandes y publicitados teólogos de una nueva teología…

  Es claro que esta colaboración del cristianismo con el anticristianismo de la masonería debe traer como consecuencia una transformación necesaria de la doctrina y de la vida cristiana. Esta transformación es propiamente el Progresismo.

  El Progresismo se centra en el error de identificar Iglesia y Mundo. Al hombre se le daría una nueva dimensión, la del mundo. Con ello se suprime la necesidad de un Dios Salvador. Cristo no ha venido a salvar al mundo. La Iglesia no es necesaria para salvar al hombre. La salvación del hombre viene del hombre mismo. El hombre es Dios en lo más profundo de su ser. Por lo tanto no existe una Iglesia, ni un Cristo, ni un Dios trascendente al hombre. Se puede hablar un lenguaje teísta acomodado al vulgo. Pero en realidad no es el mismo sino expresión exotérica de la total inmanencia de lo divino en el hombre y en el mundo. Esta es la única realidad esotérica que unifica todas las religiones de la humanidad, el culto de las logias masónicas, se ha de imponer como único culto de la verdadera humanidad.

  De esta suerte, mediante la nueva religión del Progresismo, el culto católico se cambia por el culto masónico de la fraternidad universal. La transformación ha comenzado ya en el alto nivel de la teología nueva de los grandes teólogos publicitados. No hay dogma que quede en pie. Ni el del pecado ni el de la gracia, ni el de Cristo ni el de Dios. Todo es subvertido en nombre de la ciencia y de los principios masónicos. La nueva teología del Progresismo, elaborada por teólogos de prestigio, invade seminarios, universidades y casas de formación y configura la mentalidad de las nuevas generaciones eclesiásticas. Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "aparato publicitado de la Iglesia Católica" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó Jesucristo y que nos han transmitido los Padres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente milenaria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.

  El libro de Pierre Virrión constituye el testimonio más elocuente e ilustrativo de todo cuanto se ha publicitado para aclarar el fenómeno del Progresismo cristiano. Sin embargo, este fenómeno queda explicado tan sólo al nivel de la gentilidad. La Masonería es un fenómeno pagano. Faltaría una explicación en un nivel más alta y fundamental, en el nivel del judaísmo propiamente tal. Porque es aquí donde se ha tramado la ruina de la Iglesia. La vieja secular enemiga de la Iglesia – la Sinagoga – ha querido destruir para siempre a la Iglesia. Esta es la lucha eterna de Caín contra Abel, de Esaú contra Jacob. Y para ello los judíos se disfrazan de cristianos. Nada más aleccionador a este respecto que el libro del judío inglés Cecil Roth “History of jews marranos”, donde se nos cuenta cómo los judíos, sin dejar de ser judíos, lograron escalar altas posiciones en la Iglesia, de cardenales, obispos, dignatarios eclesiásticos y afamados religiosos, aún en plena Inquisición. 

  Tiene uno derecho a preguntarse: Si los judíos, en un momento de la Iglesia en que se desconfiaba de ellos y se los vigilaba y controlaba, lograron burlar el control eclesiástico, ¿qué ha de suceder ahora, cuando, lejos de perseguírselos, se los estimula y adula?  No es nada de extrañar que los judíos, junto con los masones y comunistas hayan logrado encaramarse en posiciones claves de la Iglesia y que desde allí gobiernen a la Iglesia misma. Esta es la gran realidad. La Iglesia estaría gobernada hoy en gran parte por judíos, masones y comunistas. Gobernada contra los intereses de la Iglesia misma. Aquí está el Misterium Iniquitatis.

  Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite un mal en vista de un mayor bien, y sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Mística. Por esto, el momento presente de la Iglesia del mundo hay que mirarlos con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión inquebrantable a Jesucristo. A Jesucristo el de siempre. Que no es ni pre-conciliar ni post-conciliar. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebr. 13, 8).

  El libro de Pierre Virrión se cierra con una magnífica profesión de fe y de confianza en María, Reina del Universo, en Aquella en la que el Verbo se ha hecho carne, y no la carne se ha hecho espíritu de revuelta. María en oposición a las gnosis orgullosas, nos introduce en el conocimiento de la Fe y en el gozo de la Esperanza. LA VIRGEN SALVARÁ A LA IGLESIA.


    Padre Julio Meinvielle - Prologo al libro “La masonería dentro de la Iglesia” de Pierre Virrión. 1968.       
 

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domingo, 15 de marzo de 2015

Dos años con Francisco: un castigo espiritual de dimensiones escatológicas – Alejandro Sosa Laprida


Miles Christi – 13/03/2015

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  Dos años han transcurrido desde la elección de Bergoglio. Desde entonces, prácticamente no ha dejado pasar un solo día sin desnaturalizar la revelación divina, sin desvirtuar la doctrina católica, sin tergiversar el magisterio eclesiástico, poniéndolos al servicio de su ideal humanista, naturalista, laico y masónico. Basta con leer su « Exhortación apostólica » Evangelii Gaudium para comprender que nos encontramos ante un sofista notorio y un embaucador inveterado, ante un espíritu mundano, pervertido e insensato, el prototipo del falso profeta que toma la apariencia del cordero pero que habla como dragón. No me propongo demostrar esto aquí, quien tuviese dudas al respecto puede consultar los artículos siguientes que, sin pretender ser exhaustivos, me parecen suficientemente elocuentes sobre la heterodoxia e impiedad radicales de « Francisco »:




  Tomaré tan sólo un ejemplo de sus innumerables fechorías y de sus entuertos sin fin para ilustrar esta acusación que por cierto reviste una gravedad extrema: el del indiferentismo religioso que profesa Bergoglio, del cual me limitaré, en aras de la brevedad, a transcribir solamente una cita:

  « Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre. »  (Entrevista con Gerson Camarotti de la televisión brasileña en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro:



  Si un eclesiástico hubiese sostenido semejante opinión en cualquier época de la historia de la Iglesia (con anterioridad al CVII) habría sido suspendido inmediatamente en su ministerio y se le habría prohibido la enseñanza y la predicación. Y en caso de no retractarse, se lo habría excomulgado por hereje, impío y blasfemador. La razón de ello es muy sencilla: el indiferentismo religioso ha sido condenado inequívocamente y en múltiples ocasiones por el magisterio, es totalmente ajeno a la tradición y contradice abiertamente la revelación. Basta con haber leído someramente a San Pablo para convencerse de esta evidencia...

  El indiferentismo religioso constituye la quintaesencia de la ideología subversiva, anticristiana e iluminista de la masonería y de sus filiales onusinas y derecho-humanistas. Indiferentismo que en los tiempos modernos adopta la figura del « principio de laicidad », so pretexto de la supuesta « neutralidad » que el Estado debe observar en materia de culto, así como también de la falaz « neutralidad » religiosa de la escuela y de la universidad en la educación de la infancia y de la juventud. Ahora bien, es en esta impía « neutralidad » escolar, en esta abominable enseñanza « laica », en esta indiferencia de principio hacia Jesucristo y hacia la religión verdadera que se basa el proyecto bergogliano de la red de las « Escuelas para el encuentro », lo que demuestra  fehacientemente que nos hallamos ante un agente esmerado e incondicional de la contra-iglesia satánica y judeo-masónica que tomó las riendas del poder romano, disimulada bajo los ropajes de un catolicismo « abierto », « tolerante » y « aggiornado », durante el CVII :







  Que « Francisco » sea o no sea franc-masón, es algo que desconozco, y que, en definitiva, resulta casi irrelevante. Pero que esté al servicio de la judeo-masonería y de su ideología subversiva y disolvente, laica, mundialista e igualitarista, es un hecho que salta a la vista y que solamente los ciegos voluntarios, los eternos « optimistas » en medio del naufragio, se resisten a mirar de frente.

  Ante la eventual objeción, ciertamente insostenible, de que sus escándalos a repetición y sus dichos y hechos criminales no bastasen para demostrar lo fundamentado de la gravísima acusación que me veo obligado en conciencia a dirigir contra el inicuo inquilino de Santa Marta y el desvergonzado usurpador de la sede petrina, sería suficiente con escuchar lo que de él dicen esos acérrimos y encarnizados enemigos de Nuestro Señor Jesucristo y de Su Santa Iglesia:











  Considero no obstante que lo más grave de la situación actual no es tanto la obra destructora y de demolición en regla de la fe y de la moral católicas perpetrada por « Francisco » y sus secuaces, sino la pasividad pasmosa y el estado de somnolencia letárgica inquietante en la que se halla sumida la inmensa mayoría de los fieles. Evidentemente, el CVII y su adulteración sistemática del magisterio, de la liturgia y de la pastoral tradicionales constituyen la explicación inmediata de este estado de descomposición global avanzada del sensus fidei de la masa de los católicos.

  Sin embargo, mucho me temo que la causa profunda haya que buscarla en la tibieza generalizada de los creyentes y, en definitiva, en la falta de amor por la Verdad, lo que se traduce en la consiguiente falta de detestación del mal, del error y de la mentira. Y esto es lo que me lleva a pensar que la elección de Bergoglio no es más que un merecido castigo por la tibieza espiritual generalizada que afecta al mundo católico. La única duda que tengo al respecto es si él es el falso profeta anunciado por San Juan (Ap. 13, 11) o bien si tendremos que esperar aún a que otro « papa » ecuménicoconciliar venga a desempeñar la función anticrística descripta tan dramáticamente en la postrera revelación escatológica…


Alejandro Sosa Laprida



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viernes, 13 de marzo de 2015

Bergoglio el irrespetuoso - Augusto TorchSon


  Si bien ya no nos sorprende, una vez más las bergogliadas del “obispo de Roma” no dejan de generar indignación en los verdaderos fieles católicos, aquellos que entienden sin mengua lo de: “El celo por tu casa me consume”

  Así en esta oportunidad, después de su audiencia general al presentársele el bastón usado por Santa Teresa de Ávila, no se le ocurrió mejor idea que decir: “y la vieja andaba con esto”. Todo esto con una cara que denota ningún respeto por una reliquia de la Santa y Doctora de la Iglesia, a pesar del desganado beso que le dio.


  Como es costumbre en sus rentados justificadores, al día siguiente, en el canal de videos oficial vaticano, el de los colores de la bandera gay, salió a aclarar que el término usado por Bergoglio es “una expresión argentina muy castiza”.

 



  Tal vez se pretenda hacernos creer que nosotros vivimos en otra Argentina, o que nuestro diccionario difiere del usado en el resto de los países de habla hispana, pero el uso de “vieja” significa exactamente lo mismo aquí que en todos lados, y el uso “coloquial” si se quiere, de dicho término, sobre todo para referirse a personas de la talla de la Santa, precisamente en Argentina, implican desprecio. Encima refiriéndose a la reliquia como “esto”.

  Podríamos considerar un acto fallido de “Jorgito el terrible”, pero cuando las torpezas son la norma y no la excepción, la estupidez pasa por considerar lo contrario.

  Sabemos que todo lo que huela a ortodoxo, a tradicional causa fobia al jefe vaticano. No es nuevo, ejemplos sobran de su época de cardenal. 



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  En cambio, cuando se trata de abusos litúrgicos, de juntarse con herejes, con curas de dudosa moral pública, masones, judíos, protestantes, musulmanes, panteístas, homosexuales activos, artistas y deportistas promiscuos y anticatólicos, marxistas y demás enemigos de Dios; su cara se ilumina y sus inmoderadas carcajadas no tardan en aflorar.




Cuando el mundo y la Iglesia están en llamas no hay nada que festejar



Augusto


Nacionalismo Católico San Juan Bautista

miércoles, 11 de marzo de 2015

O con Jesucristo, o contra Jesucristo – San Ezequiel Moreno



  Los liberales que hacen guerra franca a Jesucristo, y se despachan a su gusto contra todo lo que le pertenece, con ruido y escándalo; los que le persiguen de un modo más moderado y sin grandes alborotos; los que buscan el modo de que el liberalismo sin dejar de ser tal. ande unido con el catolicismo con perjuicio de éste; y los que ayudan y protegen a todos ésos en su obra liberalesca, es claro y manifiesto que están contra Jesucristo y no militan en el bando de los que están con Él. Pero ocurre, que hay católicos que creen po-der permanecer neutrales y no pertenecer a ninguno de esos dos bandos opuestos, que hoy se disputan el gobierno de los pueblos, aspirando el uno a regirlos según la ley de Dios y enseñanzas de la Iglesia y el otro sin tener en cuenta para nada lo que manda Dios y lo que enseña la Iglesia.

  Este es otro error que es preciso disipar, y a eso dedico este apartado.

  Ese estado neutral, ese puesto medio en que quieren permanecer algunos católicos es una ilusión, una quimera, un engaño completo, porque jamás ha existido, ni existirá. Así lo declaró formalmente Jesucristo en su Evangelio cuando dijo: “El que no está conmigo, está contra mí”…

  Tiene Jesucristo la plenitud de autoridad sobre las naciones, los pueblos y los individuos, y puede imponer su ley a unos y otros con pleno derecho a ser obedecido. Las naciones pues, los pueblos y los individuos que están neutrales, y les sea indiferente el que Jesucristo sea o no sea obedecido, están contra El, porque no le procuran una obediencia que le corresponde, y dejan que no se le rinda el homenaje que se le debe como a soberano Señor de todo, y permiten hasta que se le insulte y desprecie.

  Jesucristo tiene derecho a que todo sea para El, para gloria suya, y todo por consiguiente debe ordenarse a ese fin en el gobierno de las naciones, de los pueblos, de las familias y en la conducta de los individuos. Los que no procuren ese estado de cosas; aquellos para quienes sea indiferente que se le dé o no se le dé gloria a Jesucristo, que se le reconozca o no por soberano Señor de todo, que se le sirva o no, están contra Jesucristo.

  De aquí se puede deducir que un gobierno aun cuando no dicte leyes de persecución contra la Iglesia de Jesucristo con sólo el hecho de mostrarse indiferente para con ella, está ya contra Jesucristo. Esto se comprenderá mejor con un ejemplo.

  Supongamos que un hombre se presente de repente en una casa y dirigiéndose puñal en mano a la señora de ella, le exige cuánto dinero guarda en sus arcas, so pena de hundirle el puñal en el pecho. Allí mismo esta un hijo de la señora, fuerte y robusto, que puede muy bien defender a su madre y librarla de aquel peligro, pero lejos de hacer eso dice para sí: “Ahí se las arregle mi madre como pueda. Si la roban, que la roben; si no quiere dar el dinero y la matan, que la maten; nada tengo que ver en eso; observaré una conducta neutral”. ¿Quién no dirá, en este caso, que ese hijo, en el mero hecho de no obrar a favor de su madre pudiendo hacerlo, obró contra su madre? Esto es indudable, porque la madre salió perjudicada, por no haberla defendido su hijo.

  Hace lo mismo un gobierno que ve y observa los daños que se hacen a la Religión de Jesucristo y di-ce como aquel hijo: “Ahí se las haya la Religión como pueda. Si se blasfema de Dios que se blasfeme; si se propagan errores contrarios a sus doctrinas, que se propaguen; si desaparece totalmente de los pueblos, que desaparezca, si Jesucristo es olvidado por completo, me da lo mismo; no tengo que ver en eso. Yo he de permanecer neutral”. ¿Quién puede dudar, preguntamos de nuevo, de que ese gobierno está contra Jesucristo?

  La misma doctrina se puede aplicar a los individuos que pueden y deben hacer algo por Jesucristo, y no lo hacen. Hoy se encuentran muchos de esos, que dicen muy frescos: no me meto en política; allá se las arreglen; que suba el que quiera; lo mismo me importa que manden unos, como que manden otros. ¿ Quién no ve que estos hombres están contra Jesucristo, puesto que nada les importa que suban al poder hombres que le persigan en su Iglesia, en sus ministros y en sus cosas?

  Hay otros muchos de los que cada uno de ellos se explica de este modo: Sensible es todo lo que está pasando; grande es el peligro en que nos hallamos; los enemigos de Dios trabajan con ardor; pero ¡qué hemos de hacer! Yo con nadie pienso meterme; no es cuestión de indisponerse con nadie.

  Algunos o muchos de los que hablan de ese modo, pueden hacer mucho por Jesucristo, o por su posición social, o por su talento, o porque disponen de no pocos recursos, no lo hacen, y dejan que trabajen los enemigos de Jesucristo, con tal de que esos enemigos de Jesucristo sean amigos de ellos, y no los persigan como hacen con el Divino Maestro: ¿Diremos que estos están con Jesucristo, siendo amigos de sus enemigos, y no oponiéndose a sus planes de guerra a Jesucristo, pudiendo hacerlo?
Basta: esos neutrales están juzgados por Jesucristo con esta sentencia que dio contra ellos: “Quien no está conmigo, está contra mí”.

San Ezequiel Moreno
Pasto, Colombia, 29 de octubre de 1897


Revista “Tradición Católica” nº 102, noviembre de 1994.




Nacionalismo Católico San Juan Bautista

martes, 10 de marzo de 2015

Cartelera cinematográfica - Castigat Ridendo Mores


Jueves 5 de marzo

¡¡¡Gran estreno!!!







https://www.youtube.com/watch?v=p7mGIGd-8YA



Opina nuestro crítico de cine que la fue a ver:







Agradecemos a P.C. el habernos acercado el artículo


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